“Ahora te toca a ti”, la oración desesperada de un médico que obró el milagro del Cura Valera

Huércal -Overa está de fiesta. Suenan las campanas a voleo, la villa se llena de gente, grupo de mujeres dejando impoluta la Iglesia, Pintores dando el último toque, altares bellamente adornados, voluntarios que se quedan toda la noche trabajando para adornar la Parroquia y el Pabellón de deportes…. ¿Qué sucede? ¿Por qué tanta alegría? Llegó la tan esperada beatificación de Don Salvador Valera Parra, nacido en Huércal en 1816 y murió el 15 de marzo de 1889.
Ha sido llamado el santo Cura de Ars español por su entrega singular, su humildad, sencillez y su generosidad. Don Salvador estuvo destinado como párroco en la diócesis de Cartagena, allí fue muy querido sus obispos tuvieron predilección por él. Cuidó y atendió con heroísmo a los enfermos de cólera en las terribles epidemias del s. XIX. Fue padre de los pobres, de los enfermos y de los marginados. Finalmente, don Salvador es destinado a su pueblo de Huércal Overa. Su llegada colmó de alegría a todo el pueblo que salió a su encuentro mientras las campanas de Huércal- Overa tañen de alegría.
Muchas, muchas han sido las gracias concedidas y muchos los milagros. Entrega incondicional a todos y en especial a quienes más lo necesitaban. Su proceso de beatificación ha sido largo. El año 2025 se hizo pública la noticia de que la curación de Tyquan Hall había sido aceptado como milagro del Cura Valera.
Un poco de historia sobre el milagro del Cura Valera
En la noche del 14 de enero del año 2007 El niño Tyquan Hall nació en el Memorial Hospital de Rhode Island en Providence (U.S.A) pero no tiene pulso no respira, tiene una frecuencia cardiaca baja, está pálido y cianótico. La situación se presenta grave. Iniciados los protocolos de recuperación neonatal, una hora después no se aprecian signos de mejoría, la enfermera no le encuentra el pulso ni los latidos del corazón.
El médico que lo atiende Dr. Juan Sánchez- Esteban, natural de Huércal-Overa, en su desesperación, se acuerda del Cura Valera y pide su intercesión con una oración. “He hecho todo lo que ha sido, ahora te toca a ti”. Comienza a caminar por el pasillo para comunicar a sus padres la muerte de su hijo, pero la enfermera le avisa al médico de que el niño se está recuperando. Unos minutos después de la oración el niño comienza a respirar y a latir su corazón con normalidad. Se esperaba que quedara afectado por daños en su desarrollo, pero no queda en él secuela alguna.
