comentarios catequistas

El Motu proprio “Antiquum Ministerium” del Papa Francisco, instituye el ministerio del catequista. Es un paso más para su renovación. Es un ministerio laical al que están llamados hombres y mujeres en toda la Iglesia que con su dedicación hacen evidente la belleza de la transmisión de la fe.

La fecha de su publicación no es casual. 10 de mayo, fiesta de san, Juan de Ávila. fue capaz de ofrecer a los creyentes de su tiempo la belleza de la Palabra de Dios y la enseñanza viva de la Iglesia en un lenguaje no sólo accesible a todos, sino revestido de una intensa espiritualidad

Un texto muy sencillo y a disposición de todos los que queremos comunicar la fe a unos y a otros. Aquí podéis leerlo completo

Varios Catequistas han querido hacer una pequeña reflexión sobre el mismo y compartirla con todos nosotros:

Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación.

Marcos 16

 

La Carta Apostólica en forma de “Motu Proprio” Antiquum Ministerio, es sin duda alguna, un mirar a lo antiguo para poder lanzarnos a lo nuevo. Nos invita a mirar atrás para descubrir en la historia, la labor evangelizadora de tantos hombres y mujeres que tras el encuentro con Dios sienten la necesidad de darlo a conocer.

Pero sobre todo es una llamada a poder vivir en plenitud el compromiso de los laicos en la Iglesia, al servicio de la comunidad, de la caridad, de la evangelización y de la celebración de la fe. La Iglesia necesita cada día más, hombres y mujeres que, con profunda fe, madurez humana y con la oportuna preparación teológica y pedagógica se presten con alegría al “antiguo servicio” de la catequesis.

No debemos olvidar que en algún momento de nuestra vida fuimos catequizados por alguien, y que hoy somos nosotros los que “en nuestro tiempo” estamos llamados a “conocer a Jesucristo, darlo a conocer, amarlo y hacer que se le ame”.

                                                     Fali Moreno. Parroquia S. Roque. La Alegría.

 

Me parece que es un anuncio importante. Yo creo que el catequista tiene una firme vocación y hacer de ello un Ministerio garantiza un compromiso, una formación y una adhesión a la comunidad. Será un proceso y resulta algo muy positivo.

                                                               Luci. Parroquia S. Miguel de Abona  

 

Me parece importante el papel que juega el catequista, con vocación y teniendo dones del Espíritu Santo para ejercer la labor y la edificación de nuestra Iglesia que ayudan a transmitir la fe; son elementos importantes para el papel que juega el laicado y la Evangelización para ayudar a la transmisión de la fe a nuestros hermanos.

Ese enseñar la fe es importante, a través de los hechos, lo que hace que otros se sientan atraídos hacia ella. En esta carta apostólica nos invita a ser modelos de referencia con unos valores de generosidad; seamos acogedores. Es la comunidad la que nos empuja a ser servidores del Reino.

                      Miguel. Parroquia Sagrado Corazón. Pedro Álvarez. Tegueste

 

“El Señor me ha regalado ser catequista sin merecerlo y conociendo, como solo Él conoce, mi incapacidad para todo bien.  Me alegra que el Papa Francisco haya creado este Ministerio. Es una muy buena noticia. Pienso que el Señor colmará los corazones de sus catequistas en este ministerio dotándolos para esa labor de amor que es enseñar la fe y hacer conocer y amar a Dios.”

                                                           Norberto. Parroquia S. Marcos. Tegueste.

 

 

 Vivencia de Catequesis.

 

Mi nombre es Amparo. Y me han dado la oportunidad de comentar algo sobre catequesis y la reciente institución del Ministerio laical de Catequista, por el Papa Francisco. Oportunidad que agradezco porque me ha ayudado a “pararme” un poco. Fui bautizada en la fe de Jesucristo vivo y resucitado. De siempre he oído hablar de él: en mi familia, en el colegio donde estudié, en mi trabajo en la enseñanza… parroquia y grupos de fe. El Señor ha sido el centro y norte de mi vida con más menos convicción, por mi parte, claro. Me he dejado conducir… o él ha estado guiando mis pasos con mucha paciencia y generosidad. De entre los personajes del Evangelio, me identifico mucho con Nicodemo: como él, he estado siempre metida en las cosas de Dios, pero sin “descubrirlo” del todo. A lo largo del tiempo, he ido estrenando “nuevos nacimientos” (“Hay que nacer de nuevo”), y dejándome sorprender en la novedad de Jesús en distintos momentos y circunstancias. Generoso y paciente conmigo, como ya dije. En mi interior, y no muy conscientemente, he sentido que la vida es para entregarla. Es la única manera de ser tú. Sí, pero, ¿cómo? San Pablo nos habla de carismas o dones del Espíritu Santo, con los que servir a los demás. ¡Qué maravilla! ¡Eso significa que todos tenemos algo de Espíritu del Señor! ¿Tenemos o somos espíritu? Mi entrega fundamentalmente ha sido en la Catequesis: Anunciar la presencia amorosa de Dios en nuestra vida, en la de cada uno, y en la creación. Anunciárselo a jóvenes, adultos y a niños y ayudarles a encontrarla en sus corazones. Tarea no siempre fácil, incluso hasta frustrante. Aun así, descubres que cada niño, cada joven son un don, una presencia; son una riqueza para ti, porque, también, ellos te enseñan a “ver”. Sí. Yo soy su catequista, pero ellos también lo son para mí. Cada año, la Iglesia me “envía” juntamente con la comunidad parroquial a evangelizar. Este Envío tiene una fuerza especialísima. Noto cómo entra en mí la fuerza del Espíritu de Dios, que me anima a comenzar con alegría un curso nuevo, inédito. Seguro, que sorprendente. La oración personal y la preparación, muy importantes, también. He recibido con alegría la Institución del ministerio laical de Catequista, del Papa Francisco.

 

Por varias razones. Entre ellas, por ver “reconocido” el papel del laico en la evangelización (es necesario reconocer la presencia de laicos y laicas que, en virtud del propio bautismo, se sienten llamados a colaborar en el servicio de la catequesis). Y por la mayor formación que este ministerio requiere; si bien es verdad, que en los últimos años, parroquias y diócesis se han desvivido por la formación de sus catequistas. Mi deseo es que este Ministerio no sólo no reste la ilusión que siempre ha caracterizado a los catequistas, sino que la aumente. ¡Que se manifieste siempre el Espíritu del Señor en cada uno de ellos y de ellas! Ser luz; y dar luz.

Amparo Reig (ex profesora del colegio de la Asunción en Sta. C. de Tenerife). Coordinadora de Catequesis Parroquia El Pilar. Santa Cruz)

 

Una vez más el Papa Francisco nos sorprende con su sencillez y entrega, no sé si llamarlo herramientas de misericordia. Nos escribe y nos habla de personas laicas que llamamos catequistas que ayudan y sirven a la comunidad de las parroquias y que no tienen un salario ni persiguen ser mejor que otros, sino sencillamente es una entrega voluntaria, abierta, con un corazón y mente guiada por el Espíritu Santo, y lo que si quieren y desean es ser mejores artesanos para guiar a unos corazones frágiles y delicados como son los de nuestros catequizados. Y hoy por hoy la huella que dejamos en ellos lleva una gran responsabilidad que puede marcarlos para su vida. Es posible que en nuestras manos esté el alivio de esos corazoncitos que buscan de alguna forma conocer a Jesús, y en este "motu proprio" el Papa nos apoya y nos guía para que nos demos cuenta que más que un servicio, es una vocación de entrega. Y es en unión con las familias de nuestros niños donde nos contagiamos de amor, de fe, de conocer la Buena Noticia, el Evangelio, que Jesús es el Señor y nos ama con todo su corazón.

Diana. Catequista Parroquia S. Marcos. Tegueste

 

Mi valoración sobre el ministerio del catequista que ha instaurado recientemente el papa Francisco, quisiera partir de que este hecho me ha permitido tomar mayor conciencia respecto a la importancia del compromiso del laico, en particular el mío, en la obra de la evangelización.

El ser llamado al ministerio catequético requiere una respuesta al Señor, a nuestros chicos y a nuestra comunidad, que me produce una desproporción entre lo que se me ha dado y lo que soy capaz de dar, está claro que no por mi genialidad, ni voluntad, ni iniciativa, soy capaz de llegar al corazón y a la inteligencia de los chicos y de su familia.  Siempre pido al Señor, antes de empezar las sesiones de catequesis, poder ser sus manos, sus palabras, sus gestos…y que, a través de mi miseria, incoherencia, ineptitud sean capaces de encontrarse con Cristo.

En este ministerio catequético, se nos pide una mayor preparación y formación, y es lógico ya que no se puede improvisar, porque el compromiso de transmitir la fe, además del conocimiento de sus contenidos, requiere un encuentro personal previo con el Señor. También una toma de conciencia de que hablamos en nombre de la Iglesia y transmitimos la fe de la Iglesia, no nuestra particularidad.

Concluyendo, aunque no llego a comprender en su totalidad la implicación de este ministerio, sí que me supone tomar consciencia de que tengo que responder seriamente a esta vocación a la que he sido llamada.

Ana Moscoso Borges. Catequesis confirmación. Parroquia S. Marcos. Tegueste.

Es una alegría pensar que “El Ser Catequista por vocación” ha suscitado en el Papa _Francisco redactar una carta Apostólica. 

No todos harán este Ministerio ya que es una llamada personal que el Señor hace a cada uno desde su experiencia personal con El.

Deja claro que no es clerical, sino de Laicos (Bautizados y estar en el mundo) que Evangelicen y acompañen a niños, jóvenes y adultos desde la llamada personal a Ser.

El Catequista no deja de ser un testigo de que Cristo vive y que debe participar de la vida de la Iglesia.

El catequista da el primer anuncio como dice el papa Francisco por eso la importancia de que cada Laico encuentro su vocación dentro de la Iglesia, no todos estamos llamados a este Ministerio.

Begoña. Parroquia Ntra. Sra. de la Merced. El Médano