Bodas de oro de Conce Álvarez

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El día 29 de Junio, celebramos en la Parroquia de S. Marcos, Tegueste, las Bodas de oro de Conce Álvarez. Una bonita Eucaristía en la que participó un buen grupo de Asunción Juntos, Catequistas, Voluntarios de la Alegría, amigos…guardando las normas que nos obligan por esta pandemia. Ella misma expresa su Acción de gracias por la fidelidad del Señor en estos 50 años:

“Celebrar los 50 años de vida consagrada es una buena ocasión para proclamar el amor de Dios y su misericordia.

El Señor me llamó y nunca me ha abandonado. Y, a pesar de mis limitaciones y flaquezas, sigue acompañándome con su presencia y su gracia, para que pueda cumplir con generosidad lo que Él desea de mí.

Cuando miro hacia atrás, descubro cómo el Señor Jesús me ha guiado, y a lo largo de todos estos años he sentido cómo su Espíritu me ha ido abriendo caminos, en los que  he trabajado, disfrutado: con adolescentes, niños, jóvenes, adultos, y gente mayor. Con ellos he sido y soy feliz intentando que la semilla del Evangelio cale en el corazón de cada uno.

Gracias Señor por todo lo que me has dado, por todo lo que te has fiado de mí.  Gracias a mi familia que me ha acompañado a lo largo de estos años, y por los que desde el cielo, hoy también me acompañan. Gracias por pertenecer a la Asunción, por la posibilidad de anunciar el Reino de Dios. Gracias a todas las hermanas que de una forma u otra, me han acompañado y con las que he convivido y Gracias a los laicos de la familia Asunción, siempre estáis ahí presentes y apoyando. Gracias al pueblo de Tegueste, a ustedes, donde me he encontrado y nos hemos encontrado con una bonita acogida, como hermanas y hermanos.   Gracias por nuestros sacerdotes que aunque se tengan que ir, por lo menos hoy los tenemos todavía aquí.

Celebrar los 50 años de vida consagrada, es seguir diciendo: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”, Mi vida te pertenece.    Gracias Señor por todo”.    

Celebrar los 50 años de vida consagrada es una buena ocasión para proclamar el amor de Dios y su misericordia.

El Señor me llamó a su seguimiento y a pesar de mis flaquezas y limitaciones, me sigue acompañando cada día con su presencia y su gracia. Cuando miro hacia atrás, me admiro de cómo el Señor me ha guiado siempre, y en todos estos años he sentido cómo me ha ido guiando por caminos, en los que he trabajado, disfrutado: con adolescentes, jóvenes, adultos, y gente mayor. Con ellos he sido y soy feliz intentando que la semilla del Evangelio cale en el corazón de cada uno.

Gracias Señor por todo lo que me has dado, por todo lo que te has fiado de mí.  Gracias a mi familia que me ha acompañado a lo largo de estos años, y por los que desde el cielo, hoy también me acompañan. Gracias por pertenecer a la Asunción, por la posibilidad de anunciar el Reino de Dios. Gracias a todas las hermanas que de una forma u otra, me han acompañado y con las que he convivido y Gracias a los laicos de la familia Asunción, siempre estáis ahí presentes y apoyando. Gracias al pueblo de Tegueste, a ustedes, donde me he encontrado y nos hemos encontrado con una bonita acogida, como hermanas y hermanos.   Gracias por nuestros sacerdotes que aunque se tengan que ir, por lo menos hoy los tenemos todavía aquí.

Celebrar los 50 años de vida consagrada, es decir cada día: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad” Mi vida te pertenece.   Gracias Señor por todo.