Consejo provincial plenario ampliado vía on-line

6 y 7 DE JUNIO 2020.

Ante la realidad que estamos viviendo con la Covid 19 y no pudiendo desplazarnos a Madrid, este fin de semana nos hemos lanzando a realizar la reunione del CPP  ampliado, estrenando algunas hermanas las reuniones por video-conferencia,  ¡ toda una autentica aventura, y toda una experiencia comunitaria-virtual e intergeneracional! (Tenerife, Málaga, Almería, Madrid, Segovia, Ponferrada, León, Barcelona, Gijón, Sanse y París).

Las nuevas tecnologias al servicio de las relaciones, en un fin de semana donde litúrgicamente hemos celebrado la Solemnidad de la StaTrinidad, llamada a ser comunión en la diferencia como imagen de Dios UNO y TRINO.  

Comenzamos el viernes por la tarde teniendo un ensayo, para que el sábado a las 10,00h pudiéramos estar puntuales; alguna que otra dificultad apareció pero rápidamente fue subsanada con paciencia y ganas de aprender.

Ha sido muy bonito encontrarnos, vernos, y  trabajar en sinodalidad llevando la reflexión elaborada desde las comunidades y, acogiendo lo realizado y vivido por el CGP, que no pudo ser transmitido en las zonas, aplazadas y nunca realizadas por el confinamiento.  La información del trabajo realizado por la Comunidad General y por cada uno de los Secretariados, nos ayudó a reconocer y agradecer el gran trabajo que se realiza al servicio de toda la Congregación.

Este encuentro ha sido muy importante para que como provincia de España dejemos que el Espíritu y toda nuestra pasión estén al servicio de la Voluntad de Dios Padre Bueno en este proceso de Reestructuración. Nosotras, cada una, nos escuchamos con atención, cariño y respeto ya que DESEAMOS ser rostro explícito y cercano del Dios amor en nuestro hoy, desde nuestro ser religiosa Asunción. Tuneando unas palabras de Sta MªEugenia queremos  continuar “caminando con los ojos fijos en nuestro ideal, JESUCRISTO, que hace que nuestra vida sean más fecunda y generosa” porque lo hacemos abiertas a Él y junto con tantos laicos Asunción y colaboradores en misión y vida.

Nuestra provincial, Cecilia Manrique , nos acogió compartiendo un resumen de lo que ha sido la relectura de toda las comunidades de la provincia de lo vivido en estos meses de confinamiento:

Nos encontramos en el comienzo de un CPP muy peculiar: a través de Google Meet. Es un reto el haber ampliado un CPP virtual pero nos da la alegría y la oportunidad de cruzar fronteras y tener entre nosotras a todas  las hermanas más jóvenes, y, desde París, a Carmen Escribano y a Bego Vila. El momento es también especial puesto que nos encontramos en semi-confinamiento. Tenemos como telón de fondo la fuerte vivencia de este coronavirus que ha cogido a la humanidad a contrapié. Nosotras mismas lo hemos vivido en primera persona: en nuestro propio cuerpo, en la enfermedad y el cuidado de nuestras hermanas, en el dolor por la muerte de las que se nos han ido al Padre.

De todo ello hemos hecho una relectura comunitaria de la que voy a dar unas pinceladas, porque creo que debemos tenerla en consideración en nuestros intercambios del día de hoy.

La vivencia de esta pandemia ha puesto a prueba nuestra vida personal en lo físico, lo emocional y lo espiritual. Hemos vivido una gran carga de desconcierto, a veces confusión, bloqueo, temor por nuestra salud, preocupación por nuestra vida y la de los demás; la impotencia de no poder hacer más por los demás en esa situación de aislamiento; no se nos han ahorrado los sentimientos de angustia y la gran tristeza de no poder despedir a nuestras hermanas acompañándolas en el momento de su paso al Señor. En todo esto   nos hemos sentido solidarias e iguales a cualquier ciudadano: como todos hemos vivido el confinamiento, hemos experimentado el miedo, la soledad, la ausencia de contacto con personas queridas, la muerte en la distancia.

En medio de esta fragilidad y vulnerabilidad, expresamos un gran agradecimiento por tener el privilegio de vivir en comunidad, en una dinámica de cuidarse y cuidar unas de otras manifestando interés, preocupación, oración. Lo hemos experimentado tanto por parte de nuestras hermanas como del personal de las casas de Hermanas Mayores que no han escatimado generosidad en el trabajo y compasión, arriesgándose y poniendo en peligro sus propias vidas. Agradecimiento también a los voluntarios y ONGs que nos han ayudado con su ánimo y con material para nuestras casas de HH. Mayores. En todas las comunidades hemos sentido “la cercanía y el cariño de tanta gente que nos rodea y que ha estado pendiente de nosotras con una gran generosidad”A través de cartas, mensajes y llamadas de teléfono, de hermanas de muchas provincias y de Rekha y el consejo general hemos sentido también la cercanía del Cuerpo-Congregación

Hemos experimentado la alegría y la acción de gracias por la vuelta a casa de las hermanas hospitalizadas, la recuperación de las hermanas de otras comunidades y de la nuestra.

En muchas comunidades el disfrutar de espacios amplios y tener cerca la naturaleza ha sido una ayuda para superar los momentos difíciles y escuchar a Dios

El tiempo de soledad nos ha llevado a la interioridad, a relativizar nuestra actividad, nuestro ritmo de vida; “Somos vulnerables. Todo es pasajero y solo lo esencial queda” esta reflexión sobre la caducidad de la vida nos invita a dar importancia a lo esencial y que permanece – el amor, el servicio, el valor de lo pequeño - la “comunión que integra la fragilidad”

Aún confinadas, no hemos vivido encerradas en nuestra zona de confort y en la medida de nuestras posibilidades hemos “salido” en ayuda de los que nos necesitaban: participando del movimiento eclesial y social de solidaridad y humanidad surgido para dar protección al personal sanitario o a nuestros vecinos. Algunas han continuado en la brecha de nuestra misión educativa con la inquietud por acompañar, tomar decisiones acertadas, transmitir serenidad, esperanza y ofertar vivencias de fe y oración a toda la comunidad educativa. Con mucha creatividad para ponernos al día para evangelizar un mundo que funciona desde la tecnología.

 

En la oración, la Liturgia de las Horas y la Eucaristía-celebración hemos encontrado fortaleza y esperanza: “todo nos hablaba invitándonos a la súplica, la confianza, el abandono en “sus manos”. Una Semana Santa, una Pascua hecha VIDA: “la pasión de la gente, el sentirse cercanas con los que sufren. Reconocer al Señor en su sufrimiento y su gozo”.

Tenemos la certeza de que todo tiene sentido vivido con Él, unidas a su Pasión-Pascua. “Jesús se ha acercado a nosotros como una experiencia pascual”. Como en Emaús, Él camina con nosotras y nosotras caminamos junto con él acompañándonos y acompañando a aquellos que se nos confía en nuestra misión.

 

En este camino y en este presente histórico también percibimos con fuerza algunas llamadas:

  • Vivir en radicalidad, cultivar el espacio interior, de silencio y encuentro con Dios, dando espacio a la lectura, a la oración. Vivir con coherencia y fe, aprendiendo a desprendernos y a relativizar las cosas
  • Cuidar el ritmo de vida favoreciendo la fraternidad, la comunión: “La importancia que tiene el dedicar tiempo a estar juntas, a cuidarnos, escucharnos y poder compartir”. “Que la cercanía que hemos vivido en este tiempo arraigue”
  • Llamada a un nuevo estilo de relaciones fraternas (más de tú a tú, sinceras y profundas), a reconocer nuestra fragilidad, a valorar lo pequeño y humilde.
  • Crecer en la escucha y en el discernimiento
  • Cuidar la naturaleza “que se rebela contra nosotros”, la madre tierra

 

En nuestra relectura también nos interrogamos con valentía y sinceridad: 

  • Después… ¿Seremos distintas? ¿Vamos a salir igual que entramos?
  • ¿Qué va a suponer todo esto? ¿Tocará a nuestra vida religiosa y comunitaria?
  • ¿Cómo hacer para no dejar pasar esta oportunidad de lo que se está viviendo y haciendo? ¿Cómo aprovecharla para que no nos deje indiferentes?
  • Hemos constatado interés y preocupación por nosotras… ¿nos interesamos por los demás cuando lo pasan mal?
  • ¿Cómo estoy viviendo mi fe? ¿Qué agua es la que sacia mi sed?
  • Profundizar en lo importante y aprender a vivir con nuestra fragilidad. ¿Cómo vivo el momento presente? ¿A qué le doy importancia? ¿En qué gasto mi vida?
  • Preguntarnos ¿Qué quieres de nosotras Señor? ¿Es tiempo de nuevos comienzos o es tiempo de retirada?

 

 

Y esbozamos algunas posibles respuestas:

  • “Como provincia abrir un dialogo y hacer más plena la vida en las comunidades… Hay que cerrar comunidades para tener más vida… tener claro cuáles son nuestras periferias y ser consecuentes…”
  • “Llegar a sentir lo que se decide en provincia con disponibilidad y desprendimiento gozoso”.
  • Pensar “el futuro de nuestra misión aquí”. El Señor Habla a través de los acontecimientos. Estamos felices de realizar la misión que tenemos en la Parroquia, en el Centro. Pero también la situación actual puede ser un indicador para el futuro.
  • “Vivir en disponibilidad. Desde la Fe con esperanza, amor y el convencimiento de que Dios dirige todo”

 

 No me parece sorprendente que durante estos meses, estas palabras de Santa Mª Eugenia , hayan resonado sin cesar en nuestros corazones: “Nunca mano  más amorosa y más sabia puede guiar nuestro camino”. ¡Dejémonos llevar de su mano!