10.03.2019 Mensaje de Rekha, Superiora General

A medida que se acerca la fiesta de Santa María Eugenia, nuestra Fundadora, siento una inmensa alegría al enviaros este mensaje en el tiempo de Cuaresma. En el calendario litúrgico, la Cuaresma es un momento especial para la reflexión, conversión, curación y reconciliación. Nos estamos preparando, con un corazón y una mente renovados, a la celebración de una nueva vida en Pascua. Permitamos que sea un tiempo de gracia para crecer en libertad interior y alegría y para convertirnos en verdaderas hijas de Santa María Eugenia.(...).

Vivimos en un mundo en el que la propaganda de odio, la violencia, el nacionalismo populista, el desplazamiento y la corrupción llevan a muchas personas inocentes a un sufrimiento injustificable. Las conclusiones de la reciente Cumbre del Vaticano sobre la protección de los menores nos han dejado con sentimientos discordes de decepción y de destellos de esperanza. Pero una cosa es obvia : hay mucho sufrimiento en la Iglesia que podría haberse evitado si hubiésemos estado alerta y hubiésemos tenido el coraje de abordar estos temas con honestidad y transparencia. Desde otro ángulo, cuanto más escucho a las Hermanas, siento que, a veces, hay un sufrimiento personal innecesario, porque carecemos de relaciones interpersonales saludables en nuestras comunidades. Esto nos priva de plenamente de ser nosotras mismas y de dar lo mejor para la misión de Dios. En este contexto, ¿qué significa estar en conformidad con la voluntad de Dios?

¿Cuál es la voluntad de Dios? ¿Cómo la discernimos en nuestra vida cotidiana? Me parece que lo que nos hace libres, lo que desarrolla la vida y fomenta la comunión, lo que construye comunidades y favorece lo frágil y las periferias, y lo que protege nuestro hogar común, estará siempre en conformidad con la voluntad de Dios. Mis experiencias me han enseñado que la conformidad con la voluntad de Dios me libera y me da verdadera alegría y paz. A veces equiparamos la verdadera alegría con el logro personal o el éxito en la misión. En otros momentos identificamos la alegría con la buena salud o las comodidades personales. Estas cosas nos pueden dar una felicidad momentánea, pero nunca satisfarán los anhelos profundos de nuestra alma. María Eugenia nos ha enseñado que podemos experimentar la verdadera libertad, la paz interior y la alegría duradera cuando entramos en el plan de Dios, tomando nuestras opciones en conformidad con la voluntad de Dios. Gradualmente desarrollamos esta libertad interior cuando creamos un espacio dentro de nosotras mismas para los otros y para Dios. A veces, estamos tan preocupadas de nosotras (de nuestro bienestar, salud, comodidad, felicidad, misión, logros) que no hay lugar ni para los demás ni para Dios. Nuestra libertad interior no es una realidad estática ; es dinámica y está en constante evolución. Tenemos que trabajar en ella todos los días para convertirla en una experiencia cotidiana. Con esta libertad interior y con la confianza en la guía del Espíritu, podemos desprendernos de nuestras opciones personales con alegría y entrar en un proceso de discernimiento en línea con las opciones de Dios.

Este año, entre otras cosas, ¿sabremos celebraremos la fiesta teniendo una CONVERSACIÓN ESPIRITUAL con María Eugenia?: ¿Cómo podemos “poseer a Dios” y “ser poseídas por Dios”? ¿Cómo llegar a la libertad interior? ¿Cómo abrirnos a la conversión personal y convertirnos en hermanas gozosas? ¿Cómo podemos hacer del discernimiento una forma de vida y convertirnos en una buena noticia para nuestra comunidad? ¿Cómo hacer nuestras opciones en conformidad con la voluntad de Dios, siempre a favor de los pobres y de los que sufren?

Durante esta CUARESMA, dejemos tiempo para escuchar desde dentro y ser más conscientes de la intervención de Dios en nuestras vidas. Ayunemos de las actitudes que aíslan a las personas, de las palabras que hieren a los demás, de las acciones que dividen a las comunidades y de las decisiones que destruyen nuestro hogar común. En palabras del Papa Francisco, “¡No permitamos que esta temporada de gracia pase en vano! Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión. Dejemos atrás nuestro egoísmo y preocupación-personal y caminemos hacia la Pascua de Jesús. Pongámonos junto a nuestros hermanos y hermanas necesitados compartiendo nuestros bienes espirituales y materiales con ellos. De esta manera, al acoger concretamente la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte en nuestras vidas, irradiaremos también su poder transformador a toda la creación".

¡En comunión con el Consejo General y la comunidad de Auteuil, os deseo una feliz fiesta de Santa María Eugenia!

Rekha M. Chennattu, RA
Superiora General