Santa María Eugenia de Jesús

Conócela

Identidad Contemplativa

Profundiza

Comunidad y Fraternidad

Vívelo

Educación Transformadora

Transforma

La mujer en la Historia de la Salvación

Categoría: Noticias de familia Creado: Martes, 11 Abril 2017 Publicado: Martes, 11 Abril 2017

Desde la contemplación de la Santísima Virgen de la Amargura, venerada en nuestra querida parroquia de San Francisco de Asís, este año pondré el acepto en la figura de María Santísima, su participación en la Pasión del Señor  y su titulo de Corredentora. Lo hago con enorme gusto, comunicando mi experiencia.

El pregón es un Anuncio y diré que el primer anuncio de la Cruz, de una manera velada, lo recibió la Santísima Virgen de Simeón “una espada atravesará tu alma” y la Virgen guarda y medita en su corazón. ¿Qué sentimientos serían los de la Madre de Jesús, como la llama siempre San Juan, en esos momentos y después?

Decimos que el pregón es un Anuncio; anuncia algo que va a acontecer, que en algún momento será una sorpresa, que hay que prepararse a él para vivirlo y recibirlo.

Nuestro anuncio es el Misterio Pascual, que se desarrolla durante el Jueves Santo, Viernes Santo y Domingo de Resurrección. Es el centro del cristianismo. Es la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor que vamos a vivir intensamente toda esta semana. Es el centro de nuestra vida cristiana. Tenemos que vivirlo cada año como una sorpresa, recibirlo como una llamada a nuestra fe. Sin fe es imposible. Sin fe nada tiene sentido. Pero con fe todo adquiere unas dimensiones que nos transforman y dan sentido a nuestra vida.

En esta época dentro del año litúrgico, es en la que la Iglesia despliega ante nuestros ojos toda la riqueza doctrinal y de vida de este misterio, a fin de hacérnoslo vivir proponiéndolo plásticamente a nuestra fe.

El triduo Pascual empieza en la misa vespertina “in cena Domini” y se extiende hasta las vísperas del domingo de Resurrección.  En estos días se van proponiendo los diversos aspectos de este gran misterio.

Este Triduo constituye la cumbre de todo el año litúrgico, la solemnidad de las solemnidades, a la cual nos ha ido preparando  toda la Cuaresma.

El Jueves Santo celebramos la entrega de Jesús en la última cena, donde se ofrece como pan partido y copa derramada. Ante la entrega de Jesús por Amor celebramos el día del Amor fraterno. Nosotros nos ofrecemos como Jesús en un don incondicional. También celebramos “el lavatorio de los pies”. La consagración a Dios siempre esta encarnada en un servicio concreto y humilde.

El “Viernes Santo” lo vivimos como la muerte, en nuestra vida. La vida nos hace pasar alguna vez por experiencias de Viernes Santo. Vivimos la limitación, las contradicciones, las pérdidas.  San Francisco de Asís canta “Alabado seas Señor por la hermana muerte”. La muerte está ya en la vida como la vida en la muerte.  El Viernes Santo  conduce a la Pascua. Jesús vive esta realidad en el silencio, como cordero manso llevado al matadero.

“El que pierde su vida por mi causa, la encontrara”. Podemos hacer de esta pérdida: “Entre tus manos encomiendo mi espíritu”. La última palabra del Señor en la Cruz.

Por ello veneramos al final del Viernes Santo la Cruz “por la cual la alegría ha llegado a este mundo”.  Adoramos la cruz por la cual ha sido fecundada la Iglesia. La celebración de la Cruz el Viernes Santo ha conservado a lo largo de los siglos la Oración Universal con diez intenciones.  Se siente este momento como particularmente favorable para presentar a Dios las Oraciones para la salvación de todos.

El “Sábado Santo” es un momento importante, es el día del silencio por excelencia. Esperamos en silencio. Tarde o temprano tenemos la experiencia  de encontrarnos mudos ante situaciones incomprensibles.

Es la experiencia del vacío. Dejar un vacío para Dios. Pero continuamos caminando: “es bueno para el hombre espera en silencio la salvación del Señor” (lam. 3). Es el día de no hacer nada, ni siquiera el culto. Dejar de hacer cualquier cosa para dar cuenta de que Dios es Dios. Prepara la gran esperanza del Triunfo de Cristo a pesar de todas las apariencias contrarias. Es también la esperanza de la victoria del hombre.

La celebración central es la gran:

Vigilia Pascual de la noche del Sábado Santo. Es una fiesta de luz y de alegría preparada por el gran Pregón Pascual. Está ligada a una celebración más solemne de la Palabra y a una convivencia comunitaria del Bautismo. Por esta celebración del Bautismo y de la Eucaristía “crece continuamente la Iglesia”.

El  “Domingo de Pascua”.  Es el Triunfo de Cristo sobre la Muerte.

La experiencia de una nueva vida recibida. Dios no abandona a sus hijos, les da una existencia plena. La vida surge de la muerte. Aparece nuestra verdadera naturaleza de hijos de Dios y su imagen en nosotros. Entonces nuestra vida verdadera puede florecer en la comunión. Como se ve en los grandes testigos, la prueba les purifica, les forja su identidad en Cristo. El triunfo ha sido conseguido plenamente por Cristo pero aún no se ha hecho patente a todos los hombres.

Esta semana santa de nuestra fe la queremos vivir desde el “exterior” y desde el “interior”. Desde el “exterior”, acompañando al Señor y a la Virgen en sus manifestaciones públicas, en las procesiones donde veneramos las figuras de la Pasión a lo largo de nuestra ciudad.  La fe popular se identifica con cada paso y cada visualización externa de la pasión del Señor y de su Madre.  Hagamos este recorrido admirando nuestras imágenes y viviendo a través de ellas la Pasión del Señor.

Desde el “interior” profundizando en el Misterio y haciendo  que se haga vida en nosotros. Vamos a acompañar a María en su ser de mujer  y de Madre.

Son muchas las mujeres y las madres que hoy viven en su carne la pasión del Señor, las crucificadas de nuestro mundo y esto de mil maneras…. Pero también son muchas las que entregan su vida a los demás, de manera voluntaria y desinteresada. Son grandes mujeres, grandes profesionales y al mismo tiempo luchan por mantener una familia, hijos y nietos en una sociedad cada vez mas difícil y más dura. La mujer vertebra la familia, su influencia es fundamental.

Antes de meditar en María vamos a recordar algunas de las mujeres del Antiguo Testamento que prefiguran a la Virgen. Luego veremos las que vivieron en tiempo de Jesús y María y las que estaban con ella al pie de la Cruz.

De la primera mujer “Eva” yo diría que es el “icono femenino” con sus luces y sus sombras. Ante su caída ya se vislumbra la misión de la Virgen María que va a triunfar sobre el mal y también se vislumbra lo que luego será la Iglesia.

Siguiendo el Antiguo Testamento,  tenemos a las matriarcas, mujeres importantes que acompañan a los patriarcas: Sara, Rebeca, Raquel… Es posible percibir en ellas, algunos rasgos que tienden a una mayor dignificación de la mujer en relación con los pueblos del entorno. Más persona, más libre, más compañera del hombre, más amada por él. Su elección y protagonismo en la Historia de la Salvación deja su impronta en la Biblia. Son mujeres de fe. Un ejemplo sería Sara que ante lo que parecía imposible, se fió de la Promesa. Rebeca será la madre de Jacob que luchó con Dios en una escala misteriosa. Dijo: “Realmente el Señor está en este lugar y yo no lo sabía. Este lugar es la casa de Dios y la puerta del cielo”. Jacob será el padre de los doce hijos, las doce tribus de Israel.

La elección de Dios nadie la impide, ellas son elegidas para dar testimonio de la gratuidad de Dios, el Dios de la Alianza. Dios va a actuar según las épocas y los momentos del pueblo elegido. El Dios que fecunda la esterilidad (varias mujeres elegidas para ser madres de profetas son estériles). El Dios que sostiene al huérfano, a la viuda, a los emigrantes y que tiene preferencia por los pobres y marginados.

La profetiza María hermana de Aarón y  Moisés prefigura la virginidad de María. Gregorio de Niza que habla de una virginidad espiritual, aplica aquí a Santa María el título de “theotokos” la que engendró a Dios. Ya se va generalizando este título que se llevará a cabo definitivamente en el Concilio de Éfeso: Santa María Madre de Dios. La virginidad de Santa María está estrechamente relacionada con su maternidad.

Ana: la madre de Samuel es estéril. Ruega al Señor con lágrimas… Si te dignas reparar la aflicción de tu sierva y darle un hijo varón, lo entregaré al Señor para toda su vida. Cuando nace Samuel entona esa preciosa oración que recuerda el “Magníficat” de María,  “Mi corazón exulta en el Señor….”

Ruth: ejemplo de desprendimiento y amor profundo. Deja su tierra y los suyos y sigue a su suegra diciéndole sólo por amor: “Donde tú vayas…… yo iré, donde tú habites…. Yo habitaré. Tu pueblo será mi pueblo, tú Dios será mi Dios.”

La fe de Ruth es simple y transparente, abre su corazón a la gracia sin orgullo ni altivez. Ejerció una obediencia total.  Fue la abuela de Jesé el padre de David. Ruth aparece en la genealogía del Mesías.

Hay dos mujeres en el Antiguo Testamento que podríamos llamar salvadoras de su pueblo. Prefiguran  la salvación de María a través de la pasión de Jesús. Son Judit y Esther. Judit: Gracias a ella a su coraje, valor y astucia, una vez más el pueblo judío vence a sus enemigos: “Tú eres la gloria de Jerusalén. Tú la alegría de Israel. Tú eres el orgullo de nuestra raza”. Esther: salvadora de su pueblo. No mostró clemencia y manifestó venganza frente a los enemigos de su pueblo. Era la cultura del antiguo testamente.

Tenemos que llegar al Nuevo Testamento para hallar figuras dulces como María la madre de Jesús o María de Betania. Era necesaria que fuera erigida la Cruz en el Gólgota para que cesen todas las venganzas, todas las matanzas y la paz y el amor se enseñoreen de los corazones.  El Evangelio nos presenta multitud de mujeres: Las que fueron Salvadas y Perdonadas por Jesús como la adultera, la samaritana, la hemorroisa y la Magdalena… Las contemplativas como María de Betania que nos enseña a escuchar la palabra de Dios. Las que le acompañaron en su vida y al final al pie de la Cruz: María Magdalena, Salome etc. Por último las que anunciaron la resurrección ( el Señor ha Resucitado ). La mujer sigue siendo protagonista en otras escenas presentadas en los Hechos de los Apóstoles y en los demás escritos neotestamentarios.  Y así sucesivamente en toda la historia del peregrinar eclesial hasta el día de hoy. De ahí que el Papa Francisco nos diga: “Es ella (la mujer) la que trae la armonía, la que nos enseña a valorar, a amar con ternura, y que hace que el mundo sea una cosa hermosa”, (homilía en Santa Marta). “La Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad, con una sensibilidad, una intuición y unas capacidades peculiares que suelen ser más propias de las mujeres que de los varones”, El genio femenino es necesario en todas las expresiones de la vida social; por ello, se ha de garantizar la presencia de las mujeres también en el ámbito laboral y en los diversos lugares donde se toman las decisiones importantes, tanto en la Iglesia como en las estructuras sociales”. (E.G. 103).

Este año,  vamos a profundizar y centrarnos un poco más en  la figura de María, la Madre de Jesús. La mujer más importante que vivió el Misterio Pascual y la fundación de la Iglesia. 

La Santísima Virgen María es la figura central del Evangelio. Siempre en la sombra, siempre en su sitio, siempre nos está llevando a su hijo.

Vivió la fe de una manera incondicional.  Todos los acontecimientos de su vida desde la Encarnación hasta la Cruz los guardaba en su corazón, los meditaba y encontraba en ellos la voluntad de Dios.

En la Encarnación ya se entrega totalmente como la esclava del Señor. Poco a poco va descubriendo quién es de verdad su Hijo y la relación que tiene con su Padre Dios.  Hay algunos momentos  significativos, aunque son pocos los que nos relata el evangelio: las Bodas de Caná, el momento en que recibe la alabanza de una mujer del pueblo y por último su participación en la pasión del Señor.

En la Cruz cuando Cristo sufría en su carne el dramático encuentro  entre el pecado del mundo y la misericordia divina, pudo ver a sus pies la consoladora presencia de su madre y de su amigo. Jesús al final de su vida terrena, antes de dar por consumada la obra que el Padre le había encargado dijo: “Mujer ahí tienes a tú hijo” y luego al amigo amado: “Ahí tienes a tu madre”.

Formula de la revelación de su misión  especial. Corredentora con El.

Jesús nos dejaba a su madre como madre nuestra. Madre de la Iglesia. El Señor quería a su madre en medio de su pueblo y de su Iglesia. María con el corazón abierto por la espada del dolor, comprende todas las penas de nuestra humanidad.

Es signo de esperanza para todos los pueblo. Abre los  corazones a la fe con cariño maternal.

Más adelante con el Espíritu Santo en medio de su pueblo, siempre está María. Ella reunió a los Apóstoles y así hizo posible la explosión misionera que se produjo en Pentecostés. Madre de la Iglesia evangelizadora. Ejemplo para todas las mujeres que se comprometen hoy en la Iglesia de muchas maneras. Mujer de fe y de oración, punto de referencia constante para los creyentes. Se dejó conducir por el Espíritu hacia un destino de servicio y de fecundidad.

A través de las distintas Advocaciones Marianas, ligadas a los Santuarios, comparte la historia de cada pueblo y entra a formar parte de su identidad histórica. Acompaña a los hijos que peregrinan y les da fuerzas para sobrellevar los sufrimientos y los cansancios de la vida.

A todos nos dice: “No temas”  “No se turbe tu corazón...”  ¿No estoy yo aquí que soy tu  Madre? Mujer de fe que camina en la fe. Punto de referencia constante para la Iglesia. Se dejó conducir por el espíritu hacia un destino de servicio y de fecundidad.

Con María queremos cultivar la pasión por lo que ocurre en el mundo con esperanza y misericordia.  Es Madre que nos acompaña en nuestro caminar en la fe para involucrarnos y ser mejores discípulos  misioneros del Señor.

                                                           Sor. Carmen Bonelli García- Morente

                                                                                  Religiosa de la Asunción 

Visto: 175

#Descúbrenos

Ahora en Facebook

Nuestro canal

Canal Asunción España


Renovación de votos - Celebración del bicentenario
Renovación de votos - Celebración del bicentenario
Celebración del Bicentenario de la Asunción - Danza Española 1
Celebración del Bicentenario de la Asunción - Danza Española 1

Celebración del Bicentenario de la Asunción - Danza Española 2
Celebración del Bicentenario de la Asunción - Danza Española 2
Celebración del Bicentenario de la Asunción - Danza Española 3
Celebración del Bicentenario de la Asunción - Danza Española 3

Teatro celebración bicentenario Asunción Cuestablanca
Teatro celebración bicentenario Asunción Cuestablanca
¡¡¡Qué recuerdos!!!
¡¡¡Qué recuerdos!!!

La Asunción en España