El misterio de la Asunción

Santa Mª Eugenia vincula los misterios marianos a los cristológicos, pues ambos muestran el mismo camino de santidad humana que se desarrolla desde el abajamiento a la exaltación, por ello considera la Asunción como una Resurrección[i].

La entera vida espiritual se debe articular, en seguimiento de Cristo, en este movimiento de descenso y ascenso, como lo hizo María[ii]. El descenso encarnatorio del Hijo, se realizó en María en su humilde aceptación de la condición creatural referida y dependiente de Dios, desde la que estableció una relación de filiación y obediencia perfectas. María, con su respuesta fiel y confiada al plan de Dios, rompe con el repliegue egoísta humano, haciéndose colaboradora con este plan salvador divino[iii]. Esta realidad que se manifestó perfectamente en el misterio de la Anunciación, se desplegó durante toda su vida, cumpliendo la vocación creacional divina: la alabanza y el servicio a Dios. En ella encontramos la perfección del doble mandamiento del amor[iv], tuvo como única preocupación amar y servir a Jesucristo[v].

Anunciación y Asunción son dos misterios que se interrelacionan; porque al movimiento de descenso le corresponde el de ascenso o retorno hacia Dios[vi], donde se cumple la frase del magníficat “exaltó a los humildes”[vii]; ahí radica la llamada a vivir estas virtudes: “humildad de espíritu y de corazón, obediencia de voluntad y de juicio, amor a la pureza y a la pobreza” [IC-TF 32]. María es el ejemplo de persona transformada por la gracia [C. 19.8.81-TF 504]. Su ardiente deseo vino colmado por la acción de Dios en la Asunción; pero fue posible porque ya estaba preparada, su corazón estaba desprendido, simplificado, vaciado de las cosas de la tierra, y por lo tanto atraído por las del cielo[viii]. En María reconocemos la realización del camino de santidad que lleva a la unión definitiva con el Dios que se ama[ix].

María no sólo es modelo de vida espiritual, la pedagogía o “teoría católica” de la educación se inspira en el misterio de la Asunción para ofrecer una alternativa a la “ciencia mundana” que exalta el egoísmo, ya que en este misterio se aprende “la humildad, la pureza del alma, la renuncia de sí mismo, el olvido del mundo y el desprecio de su falsa sabiduría” [Const. 40,1-TF133]. En María, modelo de mujer regenerada, se aprende a vivir estas virtudes, de modo que el educador se convierte en modelo de las mismas ante sus alumnos. Esta especie de “imitación” es parte de la devoción mariana [IC-TF 35-36]. Si logramos que esta perfección se realice en las alumnas, se hará realidad el misterio social de la Asunción, pues el orgullo es el mal de nuestro siglo [IC-TF 35]; María enseña cómo contrarrestar la rebeldía con el espíritu de obediencia. Como ya hemos indicado, la humildad y la obediencia son dos características del Instituto [IC-TF 39-41]; humildad que se traduce en modestia, abnegación y olvido de sí mismo [IC-TF 43]. María colaboró con su obediencia y entrega filial no sólo en el advenimiento del Reino de Dios en Cristo, sino también en la constitución y afianciamiento del grupo de discípulos.



[i] “L’Assomption est en quelque sorte une résurrection. C’est la vie de Marie commencée dans le ciel.” [C. 21.4.78-TF 454]. Así se expresará en la proclamación del dogma: “Declaramos y definimos ser dogma de revelación divina que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste.” Pío XII, Constitución apostólica Munificentissimus Deus, Editrice Vaticana Roma 1950, 44. Este documento recoge la larga tradición dogmática y litúrgica desde donde se formuló y celebró la creencia de que María fue la primera criatura en participar de la resurrección del Hijo, y lo hizo de forma especial.
[ii] Como afirma el padre Combalot en Introduction aux Constitutions, Jesús ha querido hacer de su Madre “el tipo de la mujer regenerada”, en ella, tenemos el modelo de “perfección evangélica” [IC-TF 8]. Combalot afirma que en este misterio “está el fundamento espiritual e indispensable de nuestra obra” [IC-TF 32].“En prenant le nom de filles de l’Assomption, vous n’avez d’autre ambition que d’honorer plus particulièrement ce grand mystère, et d’y trouver comme le résumé surhumain de la mission que vous voudriez essayer de remplir” [IC-TF 31].
[iii] María cumplió a la perfección la vocación de amor. “En vous plaçant sous le patronage de l’Assomption de Marie, vous prenez donc l’engagement public et solennel de mourir pleinement à l’amour de vous-mêmes, à l’orgueil de l’esprit et à l’affection de tout bien créé pour vous revêtir des glorieuses livrées qu’a portées sur la terre la plus humble, la plus pure, la plus pauvre et la plus obéissante de toutes les créatures” [IC-TF 32]. 
[iv] “Sa vie, quand elle était sur la terre, était une vie d’union à Dieu et de charité pour le prochain.” [C. 19.8.81].
[v] “Nous devons être particulièrement unies, attachées à cette vie de la très Sainte Vierge qui n’était autre que la vie de notre Seigneur Jésus-Christ, et, à son exemple, toujours nous élever au-dessus des choses terrestres, et nous tirer de tout par le Sursum corda. Tâchons de nous maintenir toujours dans cette disposition. Quand quelque chose ne va pas, dans les difficultés, les peines, montons plus haut par la foi, par l’amour. Telle doit être notre Assomption à nous, mes chères filles: nous élever au-dessus de toutes les peines, de toutes les difficultés, de tous les ennuis de la vie, nous tenant toujours dans l’ordre de la foi, dans l’ordre de l’espérance, dans l’ordre de l’amour de notre Seigneur.” [C. 14.12.73-TF 497].
[vi] El misterio de la Asunción encierra una verdad de vida profunda, la exaltación de María es la consumación de su abajamiento, de su obediencia, de su humildad, en la que se fijó Dios para encarnarse en ella y por medio de ella [IC-TF 29-31].
[vii] Santa Mª Eugenia reconoce en el magníficat el canto de alabanza por excelencia, que cumple a la perfección la divisa “Laus Deo”, desde las dos dimensiones desde la que la hemos ido comprendiendo: litúrgica y existencial. Por ello, María es presentada como modelo de oración [C. 14.1.71].
[viii] “La Sainte Vierge, sur ce point, avait des lumières qui augmentaient ses désirs. Plus elle désirait, plus elle connaissait, et plus sa connaissance augmentait, plus elle désirait jouir de lui. Elle désirait voir Dieu. Elle désirait aussi une autre vue, la vue de son divin Fils, son bien infini. Elle désirait le voir, être proche de lui, et cela par un amour immense. […] Toute son âme tendait au ciel par un désir plein d’amour, un amour toujours croissant, une vue toujours plus parfaite des perfections divines, de ce qu’est Dieu, de ce qu’est Jésus-Christ pour la créature, pour l’âme rachetée. […]Elle tendait à l’union avec son divin Fils de toutes les forces de son âme, et ce désir allait toujours grandissant. Dès sa naissance, l’amour de la Sainte Vierge dépassait de beaucoup notre pauvre petit amour. […] Pensez quel degré cet amour toujours grandissant avait atteint au moment de son Assomption glorieuse.” [C. 19.8.81-TF 504-509].
[ix] “Pour être ses filles, tâchons de désirer Dieu, de connaître Dieu, de l’aimer, de connaître Jésus-Christ, de désirer l’aimer avec un amour toujours plus patient, toujours plus soumis, prêt à souffrir pour l’amour de Dieu et en union à sa volonté, ne nous lassant pas de souffrir, désirant seulement que le bon plaisir de Dieu s’accomplisse en nous, et cherchant à le faire si parfaitement, si pleinement dans cette vie, que nous obtenions tout de suite après notre mort la gloire que nous espérons pour notre âme, et qui assurera celle dont notre corps doit jouir après la résurrection dernière.” [C. 19.8.81-TF 509].
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