Ana Eugenia Milleret de Brou nace en Metz (1817), en el seno de una familia de la aristocracia francesa, “incrédula y perteneciente a la oposición liberal de la restauración”. Su padre, Jacques Milleret, banquero de profesión, se cazará con Eléonore Eugénie de Brou, con la que tendrá cinco hijos; Ana Eugenia es la penúltima.
La vida de una gran mujer
Superiora General
María Eugenia, contempla su tiempo con una mirada de esperanza y, a diferencia de ciertas corrientes espirituales y religiosas de entonces, considera al mundo como lugar de revelación y gloria para Dios. Esta manera de ver, esta contemplación lejos de apartarla del mundo, la lleva a amarlo cada vez mas.
Fundadora
EN julio de 1837, Ana Eugenia va a Lorena, donde no había vuelto desde la muerte de su madre. Familia y amigos la agasajan, la atienden. Todos quieren ver a la niña pequeña convertida ya en una joven.
Conversión
Era conveniente para aquellos que se consideraban cristianos seguir unos «ejercicios cuaresmales», un sermón dominical, aquí o allá, en algunas iglesias de París. Ana Eugenia escogió «Notre Dame», donde el joven Lacordaire inauguró sus conferencias hacía sólo un año.
Su Juventud
EL señor Milleret, que trata de recuperar algunos restos de su fortuna en Metz, se preocupa sin embargo, de su hija. La confía a una amiga de la señora de Milleret que se ofrece a iniciarla en los cuidados de la casa.
