En el surco del ayer, la semilla del mañana

Ana Eugenia nace en 1817 en Metz en el seno de una familia acomodada e incrédula, después de la derrota de Napoleón y la restauración de la monarquía en Francia. Ana Eugenia no parecía estar destinada a trazar un nuevo camino espiritual en la historia de Francia... 

Profundiza en la vida de esta gran mujer.

Su tiempo

La vida de MME recorre el inestable y fecundo siglo XIX, en una Francia que busca su equilibrio tras la revolución de 1789, acontecimiento que supuso un auténtico giro en la Historia. Inestabilidad, revolución, derechos, libertades, desarrollo, romanticismo, educación, anticlericalismo, colonización, misión… son palabras que podrían definir este siglo que parece se resiste a ser resumido en pocas líneas; tarea difícil, por no decir imposible, que trataremos en lo posible de realizar en el siguiente apartado antes de exponer una breve biografía de MME. 

Su vida

Ana Eugenia Milleret de Brou nace en Metz (1817), en el seno de una familia de la aristocracia francesa, “incrédula y perteneciente a la oposición liberal de la restauración”. Su padre, Jacques Milleret, banquero de profesión, se cazará con Eléonore Eugénie de Brou, con la que tendrá cinco hijos; Ana Eugenia es la penúltima.

Su intuición

En noviembre de 1842 santa Mª Eugenia escribe una carta dirigida al padre Gros, de la cual conservamos el borrador [TF 83-96], en donde da las razones por las que piensa que debe seguir adelante el Instituto. El sufrimiento de este período fue redentor, ya que fueron vividos desde la fe fueron acontecimientos que impulsaron el proceso de formulación del carisma en los puntos cruciales que fueron puestos en duda por la autoridad eclesiástica:

  • El carisma es un don de Dios para su Iglesia, como respuesta a una necesidad de la sociedad: La educación cristiana de las jóvenes, para una regeneración social a partir de los valores del Evangelio.
  • El “estilo monástico” y la doble dimensión activa-contemplativa de la espiritualidad, es querido por las hermanas, que sienten la llamada a responder a su vocación desde este particular carisma; además de ser útiles para la educación de las chicas. Este punto, que quizás constituye el elemento más específico de la espiritualidad de la Asunción, fue también el más discutido por las diferentes autoridades eclesiásticas, y rebatido por santa Mª Eugenia.    
  • Una intensa vida de oración y de estudio es necesaria para conservar un equilibrio de vida, nutrir la vida espiritual y llevar a cabo una educación verdaderamente cristiana. 
  • Los nuevos elementos que se aportan a los asumidos de las grandes órdenes monásticas, y la adaptación de éstos últimos, son precisos para adecuarse a las necesidades de la educación. 

Actividades de Pastoral

Asunción Joven

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