En el surco del ayer, la semilla del mañana

Vallecas en el homenaje a Agueda Roscales

P1030601mail

 

Querida Águeda:

Nos piden que compartamos con los demás aquel ratillo del 25 de mayo en el patio del cole de Vallecas donde, como una gran tribu, nos reunimos todos para dar gracias por tu vida.

Imagino que te sorprendería el orden y el silencio con que chavales y profesores salieron esta vez al patio ¡increíble Águeda, lo nunca visto, verdad?! Se notó que había habido un diálogo previo, que todos sabíamos por qué ese acto era tan especial. Y lo era porque nos reuníamos contigo y por ti, como una gran familia. Y queríamos estar todos, desde los “cachorros” de 3 años hasta los grandullones de Bachillerato, incluidos los profes, tus hermanas  de comunidad y “tu PAS” al completo.

Fue tu querida Mª Dolores Pradera y su  “Que vaya con Dios mi vida, que vaya con Dios mi amor”, la que nos animó a ir saliendo de las clases. En el centro del patio solo unos pupitres con una foto tuya bien bonita, dos símbolos y… ¡unas plantas Águeda!, esas plantas que a ti y a mí nos gustan tantísimo.

No sé como lo verías tú desde el cielo, pero la verdad es que, desde este suelo que pisamos, imponía el echar un vistazo al patio y vernos a todos tan juntos, tan atentos, tan en silencio. Hacía falta valor para arrancar y ese valor lo derrochó todo Tomás. Ya lo conoces y sabes lo mucho que te quiere. Con cuánto cariño y emoción nos hizo llegar todos, chicos y grandes, quien eras.

P1030595 mail“Águeda tenía una forma especial de transmitir y era esa su alegría, con ese humor tan personal que sacaba sonrisas en muchas ocasiones. Con un peso importante en la vida de la Comunidad, también era de agradecer la disponibilidad con que nos facilitaba las cosas. Os puedo asegurar que en ocasiones hacía sencillo lo complicado.”

Y después me tocó a mí explicarles a los chicos el por qué de esos símbolos y tu foto en el centro del patio. Lo habíamos hablado en el Equipo Directivo y en el de Pastoral. No queríamos que fuera un encuentro triste, sino un motivo de alegría y de acción de gracias por todo lo bueno que hemos aprendido de ti. Una oportunidad para vivir la muerte de una manera bien diferente a lo que estamos acostumbrados en nuestra sociedad. Transmitir a los chicos que se puede vivir con esperanza. Con gratitud.

Por eso les explicamos que en algunas tribus africanas, cuando quieren despedir a alguien, les cuentan a los más pequeños la historia y el legado que les deja la persona que se marcha. Por un lado, para que se sientan orgullosos  de ella, de sus raíces y por otro, para pasarles el testigo y hacerles responsables de mantener vivos en la tribu esos valores que les transmitió.

Y así fue, Águeda, cómo les explicamos por qué al lado de tu foto (¡guapísima, ya te lo he dicho!) había una Biblia, una cruz, unas plantas y un cuadro de la Virgen, la Biblia, porque ha sido la brújula de tu vida, como la  que llevan los montañeros para no desorientarse cuando salen de expedición.

P1030602 mail

La cruz que lleváis las hermanas al cuello, porque Jesús era para ti un amor tan grande que no solo había llenado tu corazón, sino que había sido capaz de llenar toda tu vida.

Las plantas estaban allí además de porque te gustaban, porque simbolizaban tu preocupación por la belleza y el mimo y la eficacia con que cuidabas de que todo en el cole estuviera bien, bonito. Que Águeda se preocupaba por el bien común lo sabían hasta los peques de 4 años que se acordaban de ti porque “¡Agueda nos arregló los radiadores!”.

Y por último, uno de esos cuadros de la Virgen María que hace un par de años colgamos en todas las clases del cole  ¿te acuerdas de aquel Equipo Directivo? ¡Qué trajín! : ¿que si brillo o mate?, ¿ en madera o con marco? ¿Que si con espejo o sin espejo?

“¿Sabéis chicos? Es que Águeda quería mucho a la Virgen y por eso quería que hubiera un cuadro de ella en cada clase, para que al mirarla, recordásemos siempre que fue una mujer muy, muy humilde que lo mejor que hizo en su vida fue fiarse de Dios”

Y así fuimos acabando. Pero aún quedaba algo. Solo una cosa más. Una invitación a darnos la mano todos, como esa gran familia que éramos, y rezar juntos el Padrenuestro para darle gracias a Dios por tu vida, por todo lo que nos has enseñado. Y así lo hicimos. Como hermanos. Y contigo ¡seguro!

Como bien dijo Tomás, con la voz casi entrecortada:

Agueda, “en nombre de todos gracias por cada minuto compartido, por cada detalle, cada “buenos días”, cada sonrisa… Ha sido un honor y una delicia estar a tu lado.”

¡De verdad, que sí!

 

 

webhostreviewclub

Actividades de Pastoral

Asunción Joven

Asuntillos