Su "única mirada fija en Jesucristo y en la extensión del Reino" determina aún hoy, la forma de vida de las religiosas de la Asunción: Una vida contemplativa sustentada por el silencio, el oficio divino, la oración, origen y fuerza de su celo apostólico y misionero.

La Madre María Eugenia tiene sesenta años cuando sus hermanas le preguntan cómo ve y cómo definiría el espíritu de la Asunción, su espiritualidad.

La respuesta la ofrecerá en catorce instrucciones, dadas, de semana en semana, en el año 1878.

Antes de comenzar esta serie de conferencias, María Eugenia expresa el deseo de poder hablar con sus hermanas y de escuchar sus ideas, con el fin de poder expresar mejor la suya. No se considera como la única depositaría de este espíritu, sino que lo ve ya en sus hermanas, quizá también en sus amigos.

Se puede hacer hincapié en cuatro puntos característicos de esta espiritualidad, que pertenecen evidentemente al tesoro de la Iglesia, pero a los cuales María Eugenia les da un color particular. Estos son:

  • Una idea grande de Dios.
  • Cristo, centro de nuestro corazón y de nuestra vida.
  • La Iglesia, como Cuerpo de Cristo y fuente de vida para nosotras.
  • Un acercamiento especial a María.

Oración

"Pido a Dios el don de la oración continua, salir de mí misma y desprenderme de todo apoyo humano para apoyarme solamente en Él" MME L 204 - 1847

Las Religiosas de la Asunción buscamos ante todo a Dios sólo y su gloria, queremos que nuestra vida, en la Iglesia, sea amor y adoración, ofrenda viva ante el Dios Trinidad que nos invita a participar de su Amor y de su Vida. La oración contemplativa fecunda nuestra actividad apostólica. Cuanto mayor sea nuestra experiencia de Dios, mayor será el deseo de trabajar en la extensión de su Reino. RV 63

Comunidad

"Conservemos siempre el espíritu que reinaba entre nosotras en nuestros comienzos. Se caracterizaba por una cierta llaneza, sencillez y benevolencia" MME C. 18.8.1884

La llamada de Cristo nos reune a las Religiosas de la Asunción en comunidad para vivir como discípulos con Él, permanecer a su escucha y proclamar la Buena Noticia. El Señor nos concede la alegría de la fraternidad y la fuerza para amar por encima de nuestras debilidades. Tratamos de renovar este don cada mañana. Cf. RV 51

Misión

"Tengo la mirada fija en Jesucristo y en la extensión de su Reino" MEE O1,499

Nuestra Congregación ha nacido de un pensamiento de celo apostólico. Las Religiosas de la Asunción hemos sido llamadas a dedicar toda nuestra vida a la extensión del Reino de Cristo. Lo realizamos dejando que Cristo reine cada vez más en nosotras por su Espíritu, y participando sin reserva, con un trabajo incansable en su misión de liberación universal. En Iglesia buscamos que el Evangelio impregne la socidad. Cf. RV 75

Profundiza Nuestra Espiritualidad

Nuestra espiritualidad consiste en "vivir del espíritu de la Iglesia". Apasionadas por el Evangelio y por su época, santa Mª Eugenia de Jesús dió a una nueva congregación apostólica los elementos fundamentales de la experiencia espiritual de las grandes çordenes religiosas y de los santos de todos los tiempos.

Su "única mirada fija en Jesucristo y en la extensión del Reino" determina aún hoy, nuestra forma de vida: una vida contemplativa sustentada por el silencio, el oficio divino, la oración, origen y fuerza de nuestro celo apostólico y misionero.

La Encarnación, misterio que diviniza al ser humano y reconcilia todas las cosas en Cristo, es la base de nuestra espiritualidad persona y de nuestra acción educativa.

Llamadas a hacer la misma experiencia espiritual que hizo santa Mª Eugenia y las generaciones que la siguieron, somo responsables de este don para nosotras mismas y para el mundo.

María, la Madre de Jesús, está presente en nuestro camino de fe. En ella, hija de nuestra raza, descubrimos la capacidad de amor de la mujer. En María todo fue adoración. Se dejó invadir progresivamente por la Vida Trinitaria hasta el momento en que la gloria del Señor estalló en su debilidad en el misterio de la Asunción.

En la Asunción todo procede de Jesucristo, todo pertenece a Jesucristo y todo tiene que ser para Jesucristo.